manzano

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domingo, 28 de noviembre de 2010

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Más allá de la curva del camino
Quizás hay un pozo, y quizás un catillo,
O quizás sólo la continuación del camino.
No lo sé ni pregunto.
Mientras voy por el camino antes de la curva
Sólo miro el camino antes de la curva,
Porque no puedo ver más que el camino antes de la curva.
De nada me serviría estar mirando para otro lado
Y para aquello que no veo.
Que nos importe sólo el lugar dones estamos.
Hay suficiente belleza e estar aquí y no estar en otra parte.
Si hay alguien más allá de la curva del camino,
Que se preocupen ellos por lo que hay más allá de la curva del camino.
Ése es su camino.
Si tenemos que llegar allí, cuando lleguemos lo sabremos.
Por ahora sólo sabemos que allí no estamos.
Aquí sólo hay el camino antes de la curva, y antes de la curva, el camino sin curva alguna.

domingo, 21 de noviembre de 2010

A un olmo seco

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Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero!Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.

Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

domingo, 14 de noviembre de 2010

POEMAS INCONJUNTOS

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POEMAS INCONJUNTOS
No basta abrir la ventana
Para ver los campos y el río.
No es suficiente no ser ciego
Para ver los árboles y las flores.
También es necesario no tener ninguna filosofía.
Con filosofía no hay árboles: solo hay ideas.
Hay solo cada uno de nosotros, como un sótano.
Hay solo una ventana cerrada, y todo el mundo afuera;
Un sueño de lo que se podría ver si la ventana se abriese,
Que nunca es lo que se ve cuando se abre la ventana.